“In the night I stay apart, 15 years I left
behind, and now I’m searching for your soul, cause I can’t find mine anymore”
Comencé a fumar porros con 15
años. Al principio todo eran risas y aventura. El verano de 2005 lo pasé recorriendo junto a mi
amiga, un raidocaset y unos canutos, los rincones perdidos y desamparados del
pueblo. Solíamos ir a una casa abandonada en medio del pueblo que habían
embargado y que era de estilo americano e incluso tenía aún los muebles y los
sofás. Nos metíamos en una especie de buhardilla en el tercer piso dónde hacíamos
el submarino. Fue así como inventamos un baile súper surrealista para la
canción “Salvation” de The Cranberries, canción que irónicamente habla en contra
de las drogas. Un día casi nos pilla la
poli mientras salíamos de la puerta del garaje por la que nos colábamos, pero
nos libramos de milagro. Del mismo modo recuerdo colarnos de noche en el manicomio del
pueblo cuando aún lo estaban construyendo saltando una valla de esas en obras
que era súper alta e inestable. Con una linterna recorrimos a oscuras el
edificio en construcción que era enorme. Aquello recordaba a una película de
terror. Recuerdo ver 2 veces “La casa de
cera” fumando canutos en la sala del cine porqué no había nadie más y sentir
que formabas parte de la película, gritando a la pantalla y echando algunas
risas. Y repetir la experiencia con películas como “Saw 2”, “La novia cadáver”,
“Doom” y muchas más. Las borracheras en
la gasolinera y las fumadas en el túnel de las afueras. Recuerdo los “Runaways”,
aquellos en los que escapábamos del párking subterráneo del supermercado o
corriendo por praderas cuando alguien nos estaba a punto de pillar. O recorrer
distancias y subir cuestas interminables todo fumados y pararnos a descansar
cada 25 segundos. No necesitábamos nada más que unos porros y un poco de música
para amenizar la velada para ser felices. No miento si digo que te todo esto se
podría sacar una película, porqué situaciones así he vivido infinitas. Y ya si
hablo de mi etapa de borracheras tengo para un best-seller. Locuras e inconsciencias
de adolescentes. Creo que aún me he quedado en esa etapa, la de adolescente. No
sé si algún día maduraré.
(Yo con 18 años cuando estaba más delgado)
Pero como todas las cosas,
siempre hay una parte mala y ahí quería llegar. Ése verano de 2005 salió el
sol, por decirlo de alguna manera. No recuerdo haberme reído tanto en mi vida,
de eso que te ríes hasta llorar y no puedes parar. Pero todo acabó el primer
día de instituto de ése año. Fue entonces cuando LA NOCHE y LA LUNA entraron en
mi vida, en mi alma, en las entrañas de mi alma. Llegar al instituto tras toda
esa felicidad ficticia del verano y ver que allí las cosas no habían cambiado
nada, supuso un bajón infinito para mí. En uno de los descansos entre clase y
clase no pude evitar estallar a llorar. Fue entonces cuando ocurrió algo
extraño dentro de mí. Una noche, mirando las estrellas del cielo nocturno desde
el balcón de mi casa, me pregunté: ¿Por qué?. Hasta aquel entonces habían
pasado 3 años de cárcel en aquel instituto y yo había tratado de sobrevivir del
modo que podía, pero llegó un punto en mi vida en que me pregunté: ¿Por qué,
Dios? ¿Por qué?. Nunca antes en mi vida me había importado si Dios existía,
pero aquella noche me invadió tal vacío existencial que caló los huesos de mi
alma hasta el punto de absorber todas mis energías e ilusiones. Pasé a
convertirme en un zombie. Pensé que tal vez de ese modo la gente me dejaría en
paz, y así fue. La luz en mi mirada se apagó
de manera brutal y todo el mundo lo notó, pero aún así nadie hizo nada, nadie
podía hacer nada, de hecho. Recuerdo que una profesora muy agradable me dijo
que estaba preocupada por mí, pero eso no fue suficiente. Yo frente a mis
padres aparentaba que nada pasaba y en el instituto seguía todo igual. Desde
entonces el balcón de mi casa, la noche, la luna, y las estrellas pasaron a
convertirse en mi refugio, donde yo miraba el cielo esperando respuestas inútilmente.
DO YOU BELIEVE IN LOVE LIKE I BELIEVE IN YOU?
De vez en cuando escucho la
canción “Hair” de Lady Gaga y me pongo a llorar, y no me da vergüenza
reconocerlo. Aún hoy en día noto como mi inseguridad causa burlas en los demás.
Aunque cada vez me importa menos, el bullying deja huellas que son para toda
la vida, pero hoy me siento fuerte para gritarle al mundo que no me avergüenzo
de ser como soy. El respeto debería ser una asignatura más en el instituto y
prometo que voy a luchar en todo lo que esté en mi mano para que no haya más
personas que sufran del mismo modo que yo. Tengo muchas cosas que gritarle al
mundo.
Por las noches en el balcón
Por cada pregunta sin respuesta
Por cada respuesta que incita una
nueva pregunta
Porqué sigo aquí
Por todo esto…
I HAVE FAITH IN MY MOON
(Grabé este video para un ejercicio de clase el año pasado y quería compartirlo)


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